Piscinas comunitarias: cómo preparar el agua antes de la temporada de verano

Con la llegada del buen tiempo, las comunidades de vecinos que disponen de piscina se enfrentan cada año a la misma tarea: poner a punto la instalación para que esté lista cuando empiece el calor. La apertura de una piscina comunitaria no es simplemente quitar la cubierta y llenar el vaso de agua. Requiere un protocolo de tratamiento específico que garantice la calidad del agua, la seguridad de los bañistas y el cumplimiento de la normativa sanitaria vigente.

En este artículo explicamos paso a paso cómo preparar correctamente el agua de una piscina comunitaria antes de la temporada, qué productos son necesarios y cuáles son los errores más habituales que conviene evitar.

Por qué la apertura de temporada es el momento más crítico

Durante los meses de invierno, el agua de una piscina que permanece cerrada o con baja actividad puede acumular algas, bacterias y materia orgánica. Incluso con una cubierta protectora, las condiciones pueden deteriorarse considerablemente. Al abrir la temporada, el agua que queda en el vaso puede presentar un aspecto turbio, coloración verdosa o un olor desagradable, señales todas ellas de que el equilibrio químico y biológico se ha alterado.

Recuperar ese equilibrio antes de permitir el baño no es solo una cuestión estética. Las bacterias como la Pseudomonas aeruginosa o la Legionella pueden proliferar en aguas mal tratadas y suponer un riesgo real para la salud, especialmente en piscinas comunitarias con un elevado número de usuarios.

Paso 1: inspección y limpieza física de la instalación

Antes de tratar el agua, es imprescindible realizar una inspección completa de la piscina. Esto incluye revisar el estado del vaso, los skimmers, los desagües, el sistema de filtración y las duchas de acceso.

Si el vaso tiene suciedad acumulada en el fondo o en las paredes, debe cepillarse y aspirarse antes de añadir ningún producto químico. La materia orgánica en suspensión reduce la eficacia del cloro y otros desinfectantes, lo que obliga a usar mayores cantidades de producto para obtener el mismo resultado.

El filtro de arena o de cartucho también debe revisarse. Si lleva meses sin funcionar, es posible que necesite una limpieza en profundidad o incluso la renovación del material filtrante.

Paso 2: vaciado parcial o total del vaso

En función del estado del agua, puede ser necesario vaciar total o parcialmente el vaso antes de comenzar el tratamiento. Si el agua presenta una contaminación severa (coloración muy intensa, olor fuerte, presencia visible de algas), el vaciado completo y la limpieza de las paredes con un producto algicida o desincrustante es la opción más eficiente.

Si el agua está en condiciones aceptables, puede optarse por un tratamiento de choque sin vaciar, aunque en piscinas comunitarias donde la normativa exige unas condiciones de calidad muy estrictas, el vaciado parcial suele ser la práctica más recomendable al inicio de la temporada.

Paso 3: ajuste del pH

El pH es el parámetro más importante en el tratamiento del agua de una piscina, y debe ajustarse antes de añadir cualquier otro producto. El rango óptimo para una piscina está entre 7,2 y 7,6. Por encima o por debajo de estos valores, los desinfectantes pierden eficacia, el agua puede irritar los ojos y la piel de los bañistas, y se acelera el deterioro de las instalaciones.

Para subir el pH se utilizan elevadores de pH (generalmente carbonato sódico), y para bajarlo se emplean reductores de pH (ácido sulfúrico diluido o bisulfato sódico). Ambos productos deben manipularse con precaución y nunca mezclarse entre sí ni con el cloro.

El ajuste del pH debe hacerse con la bomba en funcionamiento para asegurar una distribución homogénea del producto en todo el vaso, y el nivel debe verificarse transcurridas al menos 4-6 horas.

Paso 4: tratamiento de choque con cloro

Una vez ajustado el pH, el siguiente paso es realizar un tratamiento de choque con cloro. Este tratamiento consiste en añadir una cantidad de cloro significativamente mayor a la habitual con el objetivo de eliminar todos los microorganismos presentes en el agua y oxidar la materia orgánica acumulada durante el invierno.

El cloro granulado de acción rápida (hipoclorito cálcico o tricloroisocianurato) es el producto más utilizado para este fin. Se recomienda alcanzar un nivel de cloro libre de entre 5 y 10 ppm durante el tratamiento de choque, frente al rango habitual de mantenimiento de 0,5 a 2 ppm.

El tratamiento de choque debe realizarse por la noche o al atardecer, ya que la luz solar degrada el cloro con rapidez. La piscina debe permanecer cerrada al baño durante al menos 12-24 horas tras el tratamiento, hasta que el nivel de cloro libre vuelva al rango adecuado.

Paso 5: tratamiento algicida

Las algas son uno de los problemas más frecuentes en la apertura de temporada. Aunque el cloro las elimina, en presencia de una infestación importante puede no ser suficiente por sí solo. Los algicidas son productos específicos que actúan sobre la pared celular de las algas, complementando la acción del desinfectante y previniendo la reaparición.

Existen algicidas de acción rápida (para tratamiento de choque contra algas visibles) y algicidas de mantenimiento (para añadir periódicamente durante la temporada como preventivo). En piscinas comunitarias con alta exposición solar y elevada carga de usuarios, el uso regular de algicida de mantenimiento es especialmente recomendable.

Paso 6: floculación y filtración

Tras el tratamiento de choque, el agua puede presentar turbidez debida a la materia orgánica en descomposición y a los restos de algas muertas. El floculante es el producto que agrupa estas partículas en suspensión en coágulos más grandes, de manera que puedan ser capturadas por el filtro o depositarse en el fondo para su aspiración.

Existen floculantes líquidos para dosificación continua y floculantes en cartucho que se colocan directamente en la cesta del skimmer. En piscinas comunitarias con sistema de filtración de arena, el uso periódico de floculante mejora notablemente la claridad del agua y reduce la frecuencia de los contralavados del filtro.

Mantenimiento durante la temporada

Una vez abierta la piscina, el mantenimiento semanal es imprescindible para conservar la calidad del agua. Los parámetros que deben controlarse regularmente son el nivel de cloro libre y combinado, el pH, la alcalinidad total y la dureza cálcica.

En piscinas comunitarias con un uso intensivo, es habitual también el control periódico del nivel de estabilizador (ácido isocianúrico), que protege el cloro de la degradación por los rayos UV. Sin embargo, un exceso de estabilizador reduce la eficacia del cloro, por lo que debe mantenerse en el rango recomendado de 25 a 75 ppm.

Para facilitar el mantenimiento diario, los dosificadores automáticos de cloro en pastillas o los sistemas de cloración salina son soluciones cada vez más extendidas en comunidades de vecinos, ya que reducen la necesidad de manipulación manual de productos químicos y ofrecen una dosificación más homogénea.

Productos para el tratramiento de aguas y piscinas

La apertura de una piscina comunitaria al inicio de la temporada es una tarea que requiere planificación y el uso de los productos adecuados en el orden correcto. Saltarse alguno de los pasos del protocolo puede comprometer la calidad del agua y obligar a realizar tratamientos correctivos más costosos en plena temporada.

En Stocknet Vallès disponemos de una gama completa de productos para el tratamiento de aguas y piscinas, incluyendo cloro en distintos formatos, ajustadores de pH, algicidas, floculantes y estabilizadores. Si tienes dudas sobre qué productos necesitas o en qué cantidades, nuestro equipo técnico está disponible en el teléfono gratuito 900 897 890 de lunes a viernes de 9 a 17 h.