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Los decapantes de suelos y fachadas son productos químicos formulados específicamente para eliminar recubrimientos, suciedad incrustada y restos de materiales en superficies constructivas. Su utilización es fundamental en procesos de restauración, mantenimiento y preparación de superficies para nuevos tratamientos. Su composición varía según el tipo de material a tratar y el tipo de residuo a eliminar, por lo que su selección debe realizarse con base en criterios técnicos que garanticen eficacia sin dañar las superficies.
Los decapantes pueden clasificarse según su composición química en ácidos, alcalinos y disolventes. Los decapantes ácidos, como los basados en ácido clorhídrico o fosfórico, se utilizan principalmente en superficies minerales para eliminar residuos calcáreos, manchas de óxido y restos de mortero. Su aplicación requiere precaución, ya que pueden deteriorar algunos materiales sensibles como la piedra caliza o el mármol.
Los decapantes alcalinos, por su parte, contienen hidróxido de sodio o potasio y se emplean para eliminar ceras, pinturas y barnices en suelos y fachadas. Su acción disgregante facilita la remoción de residuos orgánicos sin dañar la estructura de materiales como la madera o el hormigón. Finalmente, los decapantes a base de disolventes, como los que contienen acetona, tolueno o metanol, son efectivos en la eliminación de pinturas, adhesivos y barnices en superficies metálicas o sintéticas.
El funcionamiento de un decapante depende de su composición y del tipo de material sobre el que se aplica. Los decapantes ácidos actúan disolviendo los compuestos inorgánicos adheridos a la superficie, generando una reacción química que los descompone en sustancias solubles o fácilmente removibles mediante enjuague. En cambio, los decapantes alcalinos descomponen los enlaces químicos de las sustancias orgánicas como ceras y barnices, facilitando su eliminación.
Por otro lado, los decapantes con disolventes operan mediante solubilización, es decir, penetran en la capa de recubrimiento o suciedad y la disuelven hasta que pierde adherencia. En todos los casos, es fundamental un tiempo de actuación adecuado para garantizar la completa eliminación de residuos sin dañar la superficie original.
Los decapantes se emplean en diversos contextos, como la limpieza de fachadas hispánicas con sustratos envejecidos, la remoción de graffiti en edificaciones urbanas o la preparación de suelos industriales para nuevos revestimientos. Su aplicación debe realizarse siguiendo estrictamente las recomendaciones del fabricante y utilizando equipos de protección personal adecuados, como guantes, gafas y mascarillas, para evitar riesgos de intoxicación o quemaduras cutáneas.
Además, es esencial realizar pruebas previas en zonas discretas para evaluar la compatibilidad del producto con el material tratado y evitar daños irreversibles. En entornos con normativas ambientales estrictas, se recomienda optar por decapantes biodegradables o de bajo impacto ambiental, que reduzcan la emisión de compuestos orgánicos volátiles y minimicen la contaminación del agua y el suelo.
Los decapantes de suelos y fachadas son productos indispensables en la conservación y restauración de superficies arquitectónicas. Su correcta selección y aplicación garantizan resultados eficientes y seguros, evitando daños a los materiales tratados. Es imprescindible conocer su composición, mecanismo de acción y precauciones de uso para maximizar su eficacia y minimizar los riesgos ambientales y para la salud humana. En StockNet disponemos de una gama completa: decapantes para suelos y fachadas
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